Reseña de “El mutante del Barrio Chino” por Semillas del Rock

Con casi 31 años de trayectoria, la banda castellonense demuestra que sigue en plena forma y se asienta más si cabe como referente punk del panorama hispano.

El Mutante del Barrio Chino” era un álbum necesario tanto para el grupo como para sus fans. Tras apostar fuerte saliendo de los cánones habituales con “Cuchillas“, la banda graba su segundo trabajo con la actual formación. Un disco que mira más a los clásicos de EUKZ sin sacrificar innovación y reinvención instrumental y melódica.

Con la moral de un carnaval” empiezan el redondo. Melodías arabescas y tensión rítmica mantenida que ya desde el inicio hace pensar que va a romper en algo más que en los estribillos, y lo hace a mitad del tema, invitando al pogo mientras el Feo se dobla dejando todo su aliento lanzando pecados al aire.

Empacho de orfidal” es crítica social y buenos riffs de guitarra limpia sobre el ritmo distorsionado. Sin duda entra a la primera.

El Cielo es“, tema breve pero muy logrado para dar al disco una nula sensación de reiteración o repetitividad en canciones. Ayudan el cambio de tempo y un solo que huele, y mucho, a Rock-Metal setentero.

En el barro” y el homónimo, “El Mutante del Barrio Chino” son canciones que perfectamente podrían haber estado en discos anteriores sin desentonar. La banda sigue mimando con ternura punkarra la identidad de cada canción para que el disco no se torne repetitivo. Sutileza y equilibrio en los sonidos y en las composiciones, ya lo dicen ellos: “…Estoy al punto de sal…”.

Llegamos ahora al corte más rompedor e innovador. Si te dicen que tu banda de Punk-Rock favorita ha hecho un tema metiendo electrónica a mansalva en el sonido del mismo, probablemente vayas corriendo a afilar los cuchillos. Pues estos chavales lo han hecho y les ha salido gratamente bien. “La noche, el día, la droga y el sexo” es una combinación de ingredientes que cuajan a la perfección. Una letra escueta y directa que contextualiza con los sonidos que percibimos. Chapeau!

El dormidero” pone fin al desfase de electrónica para viajar en el tiempo y zambullirnos en el “Ay de mi!”, por ejemplo. Resulta imposible imaginar al Feo con el más mínimo atisbo de rectitud.

Sois Fango” es muy EUKZ, de nuevo crítica cruda aderezada por melodías que entran pronto y con un sutil deje folclórico-tradicional que casa bien con la ironía y la protesta.

En “La luna me sonríe” cogemos velocidad de crucero para parar a mitad de la canción en la que se convierte en balada blandita para dejarnos joyas como “…Ya nada me hace llorar, aunque de llorar no paro…” y acabar en alto.

Carne de purgatorio” sigue con la línea de todo el disco, aunque tampoco es desechable, sí es continuísta en el trabajo y en la discografía del grupo.

Efímero” vuelve a ganar en melodías agudas contrastrando con la buena presencia al bajo en las estrofas vocales.Y qué mejor forma de terminar un disco que creando un nuevo himno que a buen seguro recaudará por doquier adeptos a la banda. “La lluvia y el sol” es una canción de esas que te preguntas por qué no existen más así.

En definitiva, creo que El Último Ke Zierre ha hecho uno de sus mejoress discos, demostrando su buen estado de forma y creatividad. Dejan patente que aún queda mucha tralla por dar.


Puedes leer el artículo original en este enlace: http://www.semillasderock.com/2018/01/el-ultimo-ke-zierre-el-mutante-del.html

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